La Disfagia el enemigo invisible

La mitad de las personas con disfagia presenta desnutrición.

La enfermedad no diagnosticada como corresponde aumenta un 50% el riesgo de neumonía y 37% la mortalidad.

La pregunta más frecuente, ¿qué es la disfagia?

Es un trastorno de la deglución que implica la dificultad para tragar.

Las dificultades para tragar afectan sobre todo a personas de edad avanzada o con condiciones o enfermedades que dificultan su autonomía para alimentarse. Esta situación puede tener consecuencias severas, que van desde la malnutrición y neumonía por aspiración de pequeños alimentos que pasan al tracto aéreo, hasta riesgo aumentado de muerte.

“Existen determinadas señales de alarma a las que tenemos que prestar atención para sospechar un posible cuadro de este tipo: atragantamiento o tos durante o después de las comidas, ronquera o afonía, babeo, presencia de residuos en la cavidad bucal, pérdida de peso y fiebre e infecciones recurrentes”

Valeria Ton, doctora en Fonoaudiología y presidenta de la Asociación Argentina de Disfagia.

Si un paciente de estas características no se encuentra bien nutrido, experimentará una disminución progresiva de su masa muscular y puede desarrollar problemas a nivel óseo; estos dos puntos van a condicionar su autonomía, incrementar su riesgo de caídas, y -si es una persona que sufrió una cirugía o tuvo una internación prolongada-, impactará negativamente en su posibilidad de realizar la mejor rehabilitación motora posible.

“Una vez que se sabe que el paciente tiene un trastorno deglutorio, habitualmente se ve cuál es la envergadura, porque hay personas que pueden tener un trastorno deglutorio frente a los líquidos, pero deglutir adecuadamente alimentos con otra consistencia, como sólidos o semisólidos”.

Explicó la doctora Ton. 

¿Qué relación existe con el COVID-19?

Es una de las principales secuelas de los pacientes que han sufrido COVID-19 y han permanecido ingresados, sobre todo tras estancia en UCI. Representa un 10% en las consecuencias post intubación de cualquier circunstancia.

La relación que existe:

  • Intubaciones prolongadas (56% de pacientes cursan con disfagia).
  • Pérdida de masa muscular.
  • Afectaciones neurológicas del COVID a nivel cortical, subcortical y del tronco del encéfalo, así como de nervios y músculos periféricos.

Algunas de las herramientas para tratar la disfagia son adecuar la viscosidad y consistencia de los alimentos y bebidas a la capacidad deglutoria, ofrecer alimentos de volumen reducido y alto aporte calórico, considerar la suplementación vía oral para prevenir la malnutrición o tratarla una vez instalada, y -si es necesario- instaurar soporte nutricional.

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