3 Historias de madres universitarias en pandemia

Ser mamá es un gran reto y una enorme responsabilidad, más aún cuando eres joven y nueva en esta etapa de la vida, hay tanto por aprender para educar a los hijos y formar una nueva familia, pero esta tarea se complica más cuando toca ser madres y universitarias en plena pandemia, con responsabilidades ya no solo en el hogar sino también fuera de ella.

Si te preguntabas cómo es la vida de estas mujeres valientes que luchan con más fuerza que nunca en plena crisis sanitaria, este artículo es para ti porque te presentamos 3 historias de madres universitarias en pandemia y su ardua labor cotidiana para salir adelante, cada una con hijos pequeños y una cualidad más a resaltar de las tantas que poseen.

Imagen sacada de Google imágenes que refleja la labor sacrificada de una madre

Una madre que destaca por su lucha contra la pandemia

Marleni Serrudo es una joven madre que actualmente tiene 23 años, antes de la pandemia iniciaba la construcción de un nuevo hogar para ella, su esposo y la pequeña hija que hace un año y medio aproximadamente tuvieron juntos, entonces todo era ilusión por ver terminada su casa. Sin embargo, la pandemia llegó y los encapsuló con deudas y una niña acostumbrada a estar en constante movimiento, dificultando de inicio su situación.

Los primeros días de cuarentena tuvo que lidiar con la organización de su nueva casa, acostumbrar a su hija al encierro porque para la niña no era normal estar así ya que antes de la cuarentena solían salir mucho a pasear para que se distraiga, por si fuera poco, su hija enfermó de rubéola, pero no era algo que no pudiese controlar. 

Marleni Serrudo. junto a su pequeña hija.

En la segunda gestión del 2020 Marleni retomó sus estudios universitarios, mismos que antes de nacer su hija paralizó para dedicarse a su crecimiento, esta decisión ya lo había tomado a inicios de año, considerando que no podía seguir retrasándose, y si no fuese por la pandemia ya tendría un paso más a su futuro como auditora. Pero esta decisión no sería del todo acertada pues como ella misma dice “Ahí fue donde empezó mi calvario”.

“Tenía que empezar a organizarme por mí misma, despertar y preparar el desayuno para que mi pareja salga a trabajar y también para mi hija, después, pasar clases casi toda la mañana, optimizar mi tiempo, cocinar mientras pasaba clases. Luego debía bañar a mi hija, darle de comer y con el poco tiempo que me quedaba hacia mis tareas de la universidad, porque luego nuevamente pasaba clases hasta la noche”.

Marleni Serrudo.

Según su testimonio, todo lo vivido hasta entonces, solo era una pequeña parte de las tareas que como madres universitarias en pandemia afrontan día con día. Es entonces que en el 2021 cuando la pandemia sigue causando estragos, y ella anda más ajetreada que nunca sobre todo por la universidad, todos en su hogar enfermaron de Covid-19, su esposo fue el primero en enfermar y ella fue la última en sanar porque le tocó la parte más fuerte de la enfermedad.

Una madre abnegada a su hijo

Danna Guerra B. es otra de las madres universitarias que cuenta cómo la pandemia cambió su vida, antes de la crisis tenía organizada su vida de una manera que le permitía estudiar y ser madre a la vez, porque su pequeño hijo asistía a un taller inicial de educación que le facilitaba administrar la mitad del día en pasar sus clases universitarias, pero con la llegada de la pandemia todo se paralizó, haciendo que los primeros días de cuarentena marchen bien y se dedique a pasar más tiempo con su hijo.

Los días pasaron y la sociedad se acomodaba de a poco a la vida en pandemia, es por ello que las universidades decidieron iniciar sus clases virtuales. Danna cuenta que a partir de ahí todo comenzó a ponerse muy difícil para ella, sus responsabilidades aumentaron ahora que retornaba a clases, sumándose a ser una más de las madres universitarias que lidian con la pandemia. Debía estar al pendiente de su hijo y su hogar mientras cumplía con sus estudios, ahora que ya no tenía la oportunidad de apoyarse con el medio tiempo que el taller inicial le facilitaba antes de la pandemia.

“Cuando empezaron las clases virtuales también se complicó de otra forma, ya no le hacía hacer tareas en la mañana, ya me dedicaba a estar en la computadora a pasar clases, pero él también necesitaba atención y a veces no me dejaba pasar clases o quería sentarse o quería tocar los botones de la computadora, entonces tenía que estar atenta a esas dos cosas”

Danna Guerra B.

En este punto resalta el apoyo que recibió de sus padres, quienes la ayudaron con el cuidado de su hijo por las mañanas, aunque considera que no se les puede dar toda la responsabilidad a ellos y por eso debía “partirse en dos” como ella misma lo menciona, para cumplir con todos sus deberes como madre y universitaria en pandemia.

A raíz de esta experiencia Danna considera que “Ser mamá todo el día es super cansador, un trabajo admirable que yo antes no lo valoraba y ahora es muy hermoso, pero también como frustrante a la vez, porque una quisiera darse tiempo para hacer cosas de uno mismo, pero ahora eres dos y debes pensar en tu bebe y las responsabilidades del hogar”.

Danna Guerra B. con su hijo y su mascota

Actualmente la situación de la pandemia ya permitió que se vuelva a desarrollar actividades como antes, obviamente cumpliendo las medidas de bioseguridad para no agravar la cosas. Esto le permitió a Danna poder inscribir a su niño en un pre kínder donde puede socializar con otros 4 niños y le da más tiempo a ella para sus estudios y los quehaceres del hogar, pero a pesar de todo menciona que su vida es más ser madre que otra cosa.

Prácticamente mi vida es ser más mamá que universitaria o ser yo misma, pero tampoco significa infelicidad porque soy feliz viéndolo crecer porque sé que no todo el tiempo va ser un niño”.

Danna Guerra B.

Daniela, una de las madres universitarias caracterizada por su dedicación

Daniela Alvarado la última de las madres universitarias mencionadas en este artículo, cuenta que su primera impresión de la pandemia fue pensar en la salud de su hijo, “a mí me puede pasar todo lo que quiera, pero a mi hijo no”. Ella menciona que su vida ha cambiado drásticamente porque ahora debe estar al pendiente de su hijo y a la vez también cumplir con trabajos laborales, académicos y del hogar.

“Mi vida ha dado un giro de 180 grados porque me hecho cargo de todo y a la vez también de mi niño, su papá obviamente está viviendo conmigo, pero es más complejo porque te sientes mal por no estar pasando tiempo con él, pero también no estás tratando de alcanzar a tus cosas y ahí hay un choque de no saber qué atender o con qué estar. Pero he podido superar eso con paciencia y tiempo”.

Daniela A.

Daniela al igual que muchos tuvo que adaptarse a la vida en pandemia, terminar las materias que le faltaban en la universidad de forma online, proseguir con su tesis por otros medios que no impliquen arriesgar su vida ni la de su familia, conseguir un trabajo desde casa y buscar las maneras de educar a su hijo en esta nueva realidad, apoyándose con lecturas sobre psicología y educación, además de aplicar sus conocimientos como futura comunicadora social.

Algo que Daniela resalta de esta actual forma de vida en el comportamiento de su hijo, es que, con tan solo dos años y medio de vida, normalizó la vida en pandemia, algo que para su madre y muchos otros no fue usual hasta la llegada del virus, por esta razón ella amplía más sus conocimientos en psicología para nutrir la mente de su hijo que tampoco puede socializar con otros niños por la crisis sanitaria y debe distraerse de otras formas.

Fotografía del hijo de Daniela S. explorando un canal de riego mientras juega

Si bien Daniela tiene muchas tareas que cumplir, lo primordial es su hijo y dedica mayor tiempo con él, obviamente sin descuidar sus otras labores personales. Con todo lo conocido sobre la labor de estas madres universitarias en esta época de pandemia, se podría decir que están desarrollando nuevas aptitudes acomodadas a un nuevo estilo de vida que no se sabe cuánto tiempo más dure pero que a ellas las hace más fuertes para seguir luchando por sus metas personales y familiares.

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